Nuestro café es el alma de Edariteguia Tomasenea. Seleccionamos granos de calidad que tostamos siguiendo métodos tradicionales para ofrecerte ese aroma y sabor intenso que tanto caracteriza a los buenos cafés vascos.
Desde un cortado perfecto por la mañana hasta un café solo después de comer, cada taza la preparamos con la paciencia que mereces. José Luis como encargado del bar y cafetería conoce los gustos de cada cliente habitual y sabe exactamente cómo le gusta el café.
Comenzar el día en Edariteguia Tomasenea es empezar con buen pie. Nuestras tostadas se hacen en el momento, con pan de la panadería del barrio que llega fresco cada mañana. El aceite de oliva, la mantequilla, los embutidos y mermeladas los elegimos pensando en ofrecerte esa combinación perfecta que necesitas para activarte.
La bollería también forma parte de nuestros desayunos, desde croissants hasta magdalenas que acompañan tu café mientras lees el periódico o charlas con otros vecinos que, como tú, prefieren empezar el día con calma.
Tenemos la bebida que pide cada momento. Cuando el calor aprieta en verano, nuestras bebidas frías te refrescan: desde una cerveza bien tirada hasta zumos naturales y refrescos que mantienen su punto perfecto de temperatura.
En los meses más fríos, nada como nuestros chocolates calientes, infusiones de hierbas que seleccionamos cuidadosamente, o esos tés que te calientan el cuerpo y el alma. También preparamos batidos y granizados para los más jóvenes, porque en Edariteguia Tomasenea hay espacio para todos los gustos y todas las edades.
Nuestros aperitivos son la expresión más pura de la cocina vasca casera. La ensaladilla la prepara José Luis siguiendo la receta de su madre, con esa mayonesa cremosa y el punto justo de ingredientes que la hacen irresistible. Las patatas bravas llevan esa salsa picante que hemos perfeccionado durante años, y las rabas se fríen al momento para que lleguen a tu mesa crujientes y jugosas.
Pero si hay algo especial son nuestras kokotxas, cocinadas con ajo y perejil de manera tradicional, un plato que representa toda la esencia de nuestra gastronomía y que preparamos solo cuando tenemos la materia prima perfecta.